17 de julio de 1996
¡Oh luz!
¡Oh luz inaccesible tres veces Santa!
¡Ven! ¡Desciende ahora
y no vengas sólo sobre los que Te invocan
porque han oído hablar de Ti,
sino también sobre los que nunca Te han conocido!
¡Ven! ¡Oh Lámpara de nuestro cuerpo!
Ven a corregir a todos aquellos
que nunca Te han comprendido.
Ven a todos los que Te temen,
ven a desvelar Tus tesoros ocultos,
estos tesoros guardados para nuestro tiempo.
¡Ven! Ven a revelar los Santos Rostros
del Padre y del Hijo.
¡Ven a revelarte Tú, Espíritu Santo!
Ven, Amigo mío,
pues Tú eres la luz deslumbrante de nuestro corazón.
Ven desde lo alto y revístenos de Tu poder y esplendor.
Ven a alojarte dentro de nosotros,
y haz de Tu morada un lugar de oración,
pues Tú eres la Oración Constante.
¿Ves lo desnudos que estamos ahora sin Ti?
Ven a hacer brillar Tu Luz en esta oscuridad.
Tú eres La Promesa, Tú eres nuestro Amor,
Tú eres nuestra Luz. ¡Sí! ¡Tú eres La Promesa!
- Ap 22,5. ↩
- Habla el Espíritu Santo. ↩
- Creo que esto se dijo así: “Nadie será capaz de impedir que se proclame el Reino”. ↩
- El Espíritu Santo. ↩
- Invocando al Espíritu Santo mientras se impone las manos sobre las personas. ↩
- El Espíritu Santo de Dios se dirigió entonces a mí, una vez más. ↩
- Alusión a Ef 1,13. ↩
- Al mismo tiempo oí: “ángeles”. ↩
- También oí al mismo tiempo: “Divinidad”. ↩
- La Santísima Trinidad. ↩