26 de marzo de 1996
Te doy Mi Paz. Con esta Paz, recibe Mi Mensaje...1
Todo lo que tiene que hacer es leer Mi mensaje, entonces, que decida. Hija, toda la creación Me obedece...
Sí, toda la creación Te obedece, pero Tus criaturas, ¡no todas Te obedecen!
No... No todas Me obedecen. Muchas de ellas son tentadas, y quieren ganar la aprobación de los hombres antes que la Mía... Muchas están más ansiosas de complacer a los hombres que a Mí, su Dios. Y en cuanto a algunas, es únicamente el propio interés lo que las hace desobedecerme. Otras aún no se han decidido aún a dejar atrás sus pasiones, sus autoindulgencias; pecan tanto como respiran. He hablado acerca de juzgar a otros y que su lengua será la causa de su condenación. No obstante, a esto puedo añadir una cosa más: las bocas que escupen fuego, al hablar con brusquedad a la gente, haciéndolas pedazos, ésas también sufrirán, puesto que agravian a Mi Espíritu Santo. ¡Los caminos de Mi Espíritu Santo son tan diferentes! Cualquiera que esté guiado por Mi Espíritu recibe la gracia de observar Mis Leyes y Mis Caminos, que son suaves, amorosos y perfectos.
Yo soy la Fuente del Amor y Jesús es Mi Nombre. Pero el Maligno es la fuente del Mal y de toda iniquidad... Hija, no pierdas nunca el ánimo, que tu vida se convierta en un ornamento de belleza, una guirnalda de flores, un creciente humo de incienso, para que la Imagen del Dios invisible se te haga visible para toda la eternidad. Permanece fiel a Mí. Yo estoy a tu lado, ¡nunca temas! Alábame, hija. Paz...