«¿Aprenderás el Rosario por Mí?»

P. John Abberton

Publicado: 6 de octubre de 2005

Esta petición de Jesús está en el mensaje titulado: «La sinceridad abolirá el mal. Por Mi causa, ¿aprenderás el Rosario? » del 28 de diciembre de 1987.

Si buscamos en los mensajes la frase «Rezar el Rosario», se nos dan diez referencias: Nueve de estos son pedidos o invitaciones del cielo. El Libro de oración internacional para los grupos de oración de la VVeD contiene tanto el Rosario Mariano como el Rosario Ortodoxo. Muchos no tienen ningún problema con la oración ortodoxa (la “oración de Jesús”), pero algunos todavía tienen preguntas sobre el Rosario de las cinco decenas, ya sea porque les resulta difícil o porque es “demasiado católico” y no forma parte de su tradición; sin embargo, Jesús y Su Madre nos piden que lo usemos.

La investigación muestra que el Rosario «católico» era conocido por los cristianos en Occidente antes de la Reforma. Es, entonces, una oración previa a la Reforma. La leyenda nos dice que se originó con Santo Domingo (fundador de la Orden de Predicadores o los Dominicos), pero no hay evidencia real de esto. El Rosario, tal como lo tenemos ahora, data del siglo XVII, pero este es un desarrollo de las Meditaciones vita Christi (La vida de Cristo) que datan, al menos, del siglo XII, y el Salterio de Nuestra Querida Señora (según lo establecido por un dominico en 1483). Vale la pena mirar estas dos devociones.

Fue otro Domingo, un monje cisterciense, quien armó la meditación sobre la vida de Cristo con la repetición del Ave en series de 50 oraciones. Esto está fechado entre 1409 y 1415. Esta es la esencia del Rosario tal como lo conocemos hoy.

Un estudio de la escritura devocional alemana de la Edad Media (de Anne Winston) sugiere que para el siglo XIII, la 'Marien Rosenkrantz' (La coronoa o guirnalda de Rosas de María) consistía en la recitación de 50 'Avemarías' (aunque no era en ese entonces, el 'Ave María' completo como lo tenemos hoy, porque la segunda parte se añadió más tarde con la misma intención). Para realizar un seguimiento de estas oraciones, surgió una cadena de cuentas (un 'Zapel' o coronilla) que se conoció como las cuentas 'Ave' o 'Paternoster' porque se usaban para marcar estas oraciones. Al mismo tiempo se inició la práctica de la recitación privada de los salmos, en sustitución de las tradicionales horas canónicas.. El Salterio Mariano incluyó versos como introducción para cada salmo interpretándolos en relación con Cristo o Su Santa Madre. Con el paso del tiempo, los salmos mismos desaparecieron, dejando las estrofas y luego, en lugar de los salmos, ´Padrenuestros´o ´Áve Marías´.

El desarrollo posterior está asociado con los cartujos de Trèves. Adolf de Essen y un compañero monje, Domingo de Prusia combinaron la recitación de los 'Aves' con meditaciones sobre la vida de Cristo y de Nuestra Señora e incluyeron lo que llegó a conocerse como la 'Cláusula de Jesús'. El Ave María se convirtió en una especie de 'oración de Jesús' debido a estas cláusulas adicionales. A partir de este momento, ciertamente podemos decir que el Rosario Mariano fue Cristocéntrico.

En 1483 el libro dominico, «El Salterio de Nuestra Amada Señora» redujo los 50 puntos de meditación a 15. Salvo los dos últimos, estos corresponden a los 15 misterios que conocemos Otro dominico, Alberto da Castello, escribió “El Rosario de la Gloriosa Virgen” (1521). Fue el primero en utilizar el término "misterios" para los puntos de meditación.

Durante el siglo XVI, el Rosario de 15 misterios, con las Cláusulas de Jesús, se convirtió en la forma aceptada.

Otro punto interesante es que la primera parte del Avemaría se encuentra en la liturgia oriental del siglo V. La devoción mariana no es una invención católica romana. El mundo ortodoxo es rico en hermosas oraciones y magníficos iconos relacionados con la Madre de Dios. La tradición cristiana primitiva no nos deja ninguna duda de que pedir las oraciones de María es una parte normal de la vida cristiana ortodoxa.

Aunque la mayoría de la gente ya no usa las Cláusulas de Jesús (todavía hay algunos libros del Rosario que lo hacen) esto no significa que el Rosario no sea cristocéntrico. Solo necesitamos referirnos a los escritos de los Papas modernos, como Pablo VI y el fallecido Juan Pablo II para ver eso. El Rosario nos invita a la historia del Evangelio en compañía de la Madre de Cristo. No puede haber una guía más segura. Como sabemos por los mensajes de la 'Verdadera Vida en Dios', Nuestro Señor Jesucristo quiere que tengamos el debido respeto y amor por Su Madre. Ella, a su vez, dice: "Hagan lo que Él les diga".

(Véase el libro «Beads and Prayers: The Rosary in History and Devotion» de John D. Miller)