6 de junio de 1991
Cuando mi espíritu se enfría
y caigo en una especie de letargo, Señor,
y cuando estoy tan poco dispuesta a dialogar Contigo
y a encontrarme Contigo de esta manera especial,
¿me marchito y me seco lentamente, como una hoja,
ante Tus propios Ojos?
Yo te he estado esperando... Te he estado hablando, alma, pero todo lo que oí de ti fue silencio... Préstame tu atención, alma, tengo tanto que decirte para despertar tu interés...
¿Letargo? ¡Entonces, invócame! Yo exhalaré mi aliento sobre ti y el hielo se derretirá.
Señor, hay veces en que la luz que me has dado parece desvanecerse tras un humo oscuro.
Hijita, tu voz puede llegar hasta el Cielo y hasta Mi Trono, así que invócame y, como un relámpago en las nubes, Yo contestaré: “Aquí estamos Nosotros1, escucharemos tu petición.”
Entonces, ven ahora a rescatarme,
llena mi lámpara de aceite,
alienta sobre mí para revivirme,
imprégname de Tu fragancia de mirra,
perfeccióname ante Tu Presencia,
muestra Tu Bondad hacia mí.
- La Santísima Trinidad. ↩
- Jesús parecía deseoso de oír el resto de mi frase, aunque era obvio que ya la conocía. ↩
- Jesús parecía muy contento. ↩
- Nosotros somos la Iglesia. ↩
- Dios se refiere nuestra alma. Su Dominio, el lugar donde Él habita, se encuentra en lo más profundo de nuestra alma, que pertenece a Dios. ↩
- Dios se refiere aquí a nosotros y nos llama ‘Ciudad’. ↩
- Ap 19,9. ↩
- Alusión a Ap 21,5: “Yo hago nuevas todas las cosas”. ↩
- Dios quiere decir alma tras alma. ↩
- Ap 21,1. ↩
- Dn 11,31. ↩
- Nosotros. ↩
- Dn 11,31; Dn 12,11; Mt 24,15. ↩
- El Templo somos nosotros. ↩
- El Santuario somos nosotros. ↩
- La Santa Eucaristía, la Sagrada Comunión. ↩